14 de junio de 2021 borrador inédito
La realidad del mundo
Despierta, humano.
Mira bien.
El mundo no es como lo ves en la pantalla.
Están siendo explotadas tus emociones.
Quieres paz, te dan guerra. Quieres guerra, te dan una emoción por la qué luchar. Quieres pan, te dan deudas.
¿Buscas el bienestar en el mundo, ser humano? ¿Crees que forzándonos a ser iguales habrá bienestar? ¿Crees que el gran hermano nos tratará bien si le damos más poder?
No, no somos iguales. No, no existe la justicia. No, el que te pide que luches por ella no te defenderá.
Mira, humano.
Tu vida está en tus manos. No las manches de sangre jamás.
Vuelve a ti.
Ignora el mandato del que te arrea. Ignora también sus susurros opuestos.
El odio y la rabia son indicadores de dolor. Y el dolor existe para ser sentido, no para empujar al mundo hacia su fin.
¿Tienes valores, humano? Obsérvalos. Verás que el moralismo y el resentimiento no están integrados en ellos.
El primero es defender tu vida y las de tus semejantes en cualquier período de su desarrollo. El primero es amar lo que sea que eres, sin parches, sin máscaras sociales, sin luchar.
La convivencia es el segundo. Se centra en el hambre de tu alma por la armonía. Para eso es que no luchas, para mirar los ojos de tu prójimo cuando expreses tu dolor y te detengas a sostener la mirada para escuchar el suyo.
El tercero es, por supuesto, ser libre. El bienestar humano está en rendirse a la bendición de su propio y único corazón.
Son valores intrínsecos de tu naturaleza humana. Puedes asfixiarlos en ideologías que prometen la felicidad, pero solo lograrás alejarte más de ella. Puedes expresar tu dolor, pero solo pararás distraído de él, perdido en la atmósfera que soñaste.
Regresa. La vida es lo que hacen tus manos, lo que crea tu sensibilidad, lo que observa tu alma.
La vida eres tú, ser humano. Y de tu corazón lo que regalas a ella.
Cesa ya la torre de Babel que estás construyendo. Las alturas no son el cielo. El Cielo está dentro de ti, aquí en tu madre Realidad
No necesitas seguir a la manada, no se requiere que te opongas a ella. La oveja negra sigue siendo una oveja. Solo olvida la confusión que te provoca estar lejos de ti. Y llámate a ti mismo, y luego espérate.
Y luego no hagas nada, porque ya eres lo que eres, la perfección de un Universo eterno y grandioso.
No es la realidad la que te hala a luchar por ella, es por haberte olvidado que empezaste a perseguir sueños.
La realidad tiene una cualidad inconfundible: es un haz esplendoroso de bendiciones. Es atestiguar aquello que a nadie más le consta sino a ti, pero antes siquiera de respirar, es innegable y autosostenible.
La realidad es que tú estás en el centro de todo, y si hay algo encima de ti es porque expresas aquel arquetipo que, dentro de tu sueño, consideras encima de ti.
Tú sigues en el centro.
Mira, ser humano.
Ya eres libre, ya estás vivo.
No importa la historia de tu vida, ya existes.