Estudiantes del Instante

27 de septiembre de 2015 borrador inédito

La vida es un sueño

La vida es un sueño. Y esta no es una expresión figurativa, metafórica o filosófica. Es una verdad literal, más real que cualquier cosa que pueda ocurrir en este sueño que es la vida.
Cuando sueñas que vives sin saber que estás soñando, puede ocurrir al azar muchas de las cualquier cosas que puedan ocurrir en este sueño. Eres la víctima de tu propio sueño, víctima del mundo, una hoja seca a la deriva de vientos caprichosos. Y la sencilla razón de que esta cosa ocurra en este sueño, es que te crees que este sueño es real.
Vidas, personajes, historias, experiencias, tiempos, sociedades, sistemas, universos, planetas, temas, animales salvajes, extinciones, revoluciones, caídas, despertares. Todo es un sueño. Nada existe a menos que estés soñando que existe. Incluso si no existe, es porque estás soñando que no existe. Y cuando estás dormido, olvidado de tu sueño, tu vida es un caos de cualquier cosa, y a cualquier cosa te la crees.
Despertar no es dejar de soñar. Si dejaras de soñar, ¿en qué realidad existiría ese que despertó? Mira que despertar es otro sueño, así que dejar de soñar implica no poder soñar que estás despertando. El sueño es eterno, pues si se ocurriera que se detiene, tendría que ocurrir un sueño en donde el sueño esté detenido.
Despertar es el ocurrir en el sueño de saber que estás soñando. Saber que nada es real, ni siquiera el soñador. Despertar es saber que no eres real, que no existes realmente, pues ni siquiera existe una realidad que no esté siendo soñada.
No eres un ser que está dormido soñando. Esa escena sería otro sueño. Y si hay un soñador soñando, es también está siendo soñado. ¿Por quien? ¿Por nadie entonces? Si, por nadie. Sí, por ti.
Despiertas y ocurre una transformación en el sueño. No, no termina el sueño. Pero termina la pesadilla. Y no porque terminen los sueños pesadillescos, sino porque ya no te los crees. Pero todo continúa. Y como nada se detiene, entonces continúas también al siguiente punto: Enemigos.
Si estás soñando la vida, la vida eres tú. Todo en la vida eres tú. Si no hay nada más que tú en la vida: ¿En contra de quién estás? Si sueñas con un personaje que está en contra de algo, dramas de sociedades, autoridades, conspiraciones, ideas, religiones, se te hace obvio que el personaje no existe, sino que eres tú, así como los dramas son tú, así como los enemigos son tú, así como ninguna de estos sueños eres tú realmente.
Tú estás soñando que eres una víctima. Tú estás soñando un sistema, un mundo, un malandro, y estás soñando un personaje que teme y odia las cosas que sueña. Sueñas tu temor, sueñas tu trauma. Aún así,
Despierta, mira que estás soñando.
Despierta, mira que no hay enemigos.
Despierta, mira qué rico es seguir durmiendo.