Estudiantes del Instante

17 de octubre de 2015 borrador inédito

A veces las vicisitudes hacen temblar las rodillas de nuestras debilid

A veces las vicisitudes hacen temblar las rodillas de nuestras debilidades. Una situación o la otra, aquella asfixia o la otra tensión, esta amenaza o la otra oscura escena. Los miedos nos arrinconan a una rutina que sabe a tristeza y cenizas, o tal vez la rebeldía arde irascible acorralada por la impotencia.

Ante cosas que ocurren a nuestro alrededor que claman por nuestra atención invocando la necesidad de supervivencia, la mente se deja absorber. La visión se cierra enfocada en atender prioridades urgentes que no dan espacio para mirar a los lados.

Así de cerrada la mente, nuestra imaginación que es propia de ella comienza a contar historias encajonada solamente en el tema que la mente ordena. Normalmente libres, nuestros sueños ahora se obsesionan con salir de una cárcel que nosotros mismos defendemos. Así, la energía que fluye queda estancada en círculos estériles que son los que sudan el sabor a tristeza y cenizas.

¿Y cuál es el resultado de sentirnos encerrados? Pues que huimos.