3 de junio de 2017 borrador inédito
Atento, estudiante de este instante, porque el reino de los Cielos ha
Atento, estudiante de este instante, porque el reino de los Cielos ha llegado.
No porque lo digan las escrituras, no porque nos imaginamos deseosos un fin al sufrimiento.
El amanecer viene porque ya el sol está aquí. No estamos viendo su luz aún, pero su luz está agitando la oscuridad ante nuestros ojos.
Y las estructuras de oscuridad burbujearán, alzándose con gestos triunfantes, henchidas sus barrigas, muy seguras las tensiones de sus sonrisas bufonescas. La era mágica de florecimiento en nuestra vida es precedida por la furia salvaje de las tinieblas que reinaron por tanto tiempo y que impregnaron cada músculo de nuestro organismo.
Atento, estudiante. El mundo es engañoso.
Ocurrirán muchas cosas ante nuestros ojos. Cataclismos, crisis, enfermedades. La miseria humana se hará notar sin verguenza ni medida, cabalgando rauda los miedos que nos acosan. Tomarán gobiernos y crearán oposiciones. Instaurarán problemas y prometerán soluciones. Los falsos profetas no tienen forma de profeta, sino que viven mordaces detrás de cada cosa en la que creemos: Principios, identidades, moral.
El ojo dormido no verá sino las visicitudes y su sueño será pesado bajo la ingente urgencia de sacudirse el sufrimiento que le abruma. El ojo dormido no tendrá suficiente velocidad en su mirada, y se dejará bañar por las turbias descripciones de una realidad dominada por el odio, la crueldad y la indiferencia. El ojo dormido no dejará de refugiarse bajo la esperanza de que, algún día, todo cambiará; de que seremos, a consecuencia de acciones revolucionarias que están de nuestro lado, una nueva humanidad.
Atento, estudiante. Porque la traición espera en cada cosa en la que crees.
Pues para eso se hizo la creencia, para esconder en ella la traición. No, pues, no son traiciones ajenas, aunque la creencia así lo afirme, sino que todo lo que intentamos cubrir señalando al mundo pidiendo paz y justicia, son incongruencias que habitan nada más que en nuestro interior.